martes 7 de diciembre de 2010

Twitter killed the blogger star


Siempre había pensado que Twitter era un gran aliado de los blogs, pero ahora tengo mis dudas. En principio, uno escribe una nueva entrada en su blog y lo publicita en Twitter. Hasta aquí todo perfecto. Pero muchas veces pienso que, para lo que tengo que decir, un tuit es más que suficiente.  Apunto la idea en 140 caracteres -lo que exige no pocos esfuerzos de concreción- y dejo que sean mis amigos quienes, si les apetece, la recreen, pulan, enriquezcan, critiquen o, simplemente, la soslayen... y también en  140 caracteres.
¿Vale la pena escribir mucho más? Creo que la mayoría de las veces, no. Por eso también estoy convencido de que cada vez se abrirán menos blogs nuevos.  Para la mayoría del personal, soportes como Twitter o el propio Facebook son unos espacios más que suficientes para difundir a los cuatro vientos sus pensamientos. Ni somos tan brillantes como para ir teniendo buenas ideas todos los días, ni éstas son tan profundas para que requieran un largo desarrollo explicativo.
De hecho, esta entrada podría haber sido un tuit, pero quedaba fatal tener el blog tan desactualizado. ;)


viernes 28 de mayo de 2010

De periódicos, mayores de 55 años y caballos______ (O cómo no se puede pretender cobrar por ofrecer información en internet)


Estos últimos días/semanas/meses/años los editores de prensa no paran de darle vueltas a la posibilidad de ponerle precio a sus contenidos en la red. Los sitios web que las cabeceras abrieron en su día por aquello del hay que estar, y que no eran más que un apéndice para minorías, se han convertido en una de las principales vías que utilizan los ciudadanos para acceder a la información. Aún sin tener en cuenta la crisis (si es que esto es posible) los periódicos han perdido ingresos porque cada vez se compran menos ejemplares en papel y porque los anunciantes buscan plataformas más rentables. Lo que antaño era un negocio que producía pingües beneficios se ha convertido en una sangría de pérdidas a la que no se le ve el final.
Ahora los directivos de las empresas editoras andan investigando argumentos para defender que la gente pague por la información. Se olvidan de que la radio y la televisión hace tiempo que se buscaron las habichuelas por otros derroteros, e ignoran (o no quieren ver) que la red es una plataforma tan potente que, hoy, ya no son ellos los que tienen la sartén por el mango. 
Los paisajes que se empeñan en pintar son tan  inverosímiles que llevarían a la risa si la situación no fuera tan grave. Hasta tal punto están faltos de soluciones y desorientados que, hace unos días, en una charla dirigida a profesionales, el subdirector de un periódico valenciano apuntó que estaban pensando dejar su edición web en la mínima expresión en cuanto a costes se refiere, y que su edición en papel habría de hacer lo posible por fidelizar a los mayores de 55 años "porque son los que tienen mayores problemas para manejarse por internet". No porque sean su público objetivo desde el punto de vista de cultura, poder adquisitivo, ideología... No. Simplemente porque, según él,  los mayores de esa edad tienen problemas para manejarse con el ordenador y, por tanto, no les queda más remedio que comprar la prensa si quieren enterarse de algo. Quise buscar la ironía en sus palabras, pero fui incapaz de hallarla, y lo mismo le sucedió al resto de asistentes.
Se le podría responder a esta lumbrera que, dando por buena su argumentación, a su periódico le quedan como mucho 12 años de vida. Éste es el tiempo que transcurrirá entre el día de hoy y cuando el actual valenciano de 55 años se jubile, momento en el que dejará de comprar el periódico en papel porque no se lo permitirá su pensión.
Pero también hay más respuestas. Los actuales mayores de 55 años que "no se manejan bien con internet" no son precisamente el perfil tipo de comprador de periódico, ni cultural ni económicamente. Y después está esa pretendida invalidez tecnológica de los mayores de 55 años. Yo me acerco a esa edad a velocidades insospechadas y no creo que me convierta en analfebeto funcional para la web de aquí a nada. Y mi madre, bien sobrepasados los setenta, se maneja cada vez mejor con el explorador y la inestimable ayuda de Google.
Los editores de diarios en papel deberían admitir que su modelo tradicional de negocio está en vías de extinción, como lo estuvo el de criador de caballos con la aparición del automóvil. Y también deberían pensar que, hoy, pretender cobrar por ofrecer información en internet es algo tan inútil como echar forraje en los depósitos de los coches. Así no funciona, ni funcionará, la cosa.

sábado 8 de mayo de 2010

Seamos chimpancés, no imitemos si no nos conviene

Los humanos imitamos mucho, quizás demasiado.  Un experimento reciente  entre niños y primates demostró que los primeros imitan tanto a los adultos, que reproducen sus acciones incluso cuando éstas no son necesarias para obtener un objetivo. Los chimpancés, más vivos ellos, en cuanto se dieron cuenta de que había movimientos que sobraban para conseguir la recompensa, prescindieron de ellos. Aquí tenéis la historia completa http://www.somosprimates.com/2010/05/no-me-mires-que-te-imito/ y aquí la grabación.

Esto mismo esta pasando también en los Social Media.Cuando llegamos hasta ellos imitamos los usos y costumbres, tanto los buenos como los malos, de quienes nos preceden en el mundo de las redes ,sin pararnos demasiado a pensar si realmente lo que estamos haciendo sirve a nuestros objetivos.
Creo que nos hace falta a todos una actitud algo más crítica y reflexiva respecto a los SM. Las redes son muy abiertas y permiten muchos usos, y todos son igualmente válidos y aceptables. No hagamos algo porque lo hace todo el mundo. Seamos chimpancés, no imitemos si no nos conviene.

viernes 16 de abril de 2010

La estrategia del gusano de seda primerizo

Tengo para mí que muchos de los gurús de los Social Media han adoptado la estrategia del gusano de seda primerizo. Son esos gusanos que salen de los huevos bastante antes que sus compañeros y empiezan a comer sin freno las hojas de morera que tienen a su alrededor. Como son los primeros tienen un territorio virgen para explorar. A alguno le atraen las grandes hojas suculentas, y esboza una teoría sobre cómo comérselas sin atragantarse. A otro le van los brotes tiernos, y deja escrito cómo devorarlos desde la rama para no caer al suelo en el intento, y disfrutar así del delicado manjar. Es en ese momento, con ellos ya grandes y experimentados, cuando empiezan a nacer sus congéneres, que siguen a pies juntillas las lecciones de sus mayores. Los primeros, ahítos y complacidos, deciden  entonces hacer su capullo y aislarse del mundo exterior en su dorada fortaleza.
Lo que han dejado escrito no es mentira, incluso en algunos casos demuestra una gran capacidad prospectiva, pero sus teorías han sido pensadas para un territorio virgen, para un laboratorio. Los cientos de miles de gusanos que han nacido después de ellos se encuentran con  un panorama bastante diferente: las hojas grandes suelen estar ya resecas, las medianas están repletas de cagadas de pájaros y otras porquerías propias de la contaminación, y los brotes verdes son en realidad hojas pequeñas enfermas que no han crecido más.
Es entonces cuando los cientos de miles de gusanos vuelven la vista hacia sus mayores y comprueban cómo ellos siguen hablando de unas moreras que ya no existen y que, además, ni siquiera tienen que comer para sobrevivir. Están en otro estado. Son crisálidas que nunca dejarán que la realidad les estropee un buen titular.
Pero estos gusanos de seda primerizos, estos gurús, no han caído en la cuenta de que cuando salgan de sus capullos transformados en mariposas (y no puedo decir bellas por motivos obvios en el caso de los gusanos de seda) estarán más solos que la una. La fiesta será para los otros cientos de miles, si es que consiguen llegar alguna vez a hacer su propio capullo.

domingo 28 de febrero de 2010

La campaña perfecta que El MUNDO se traga

El diario El Mundo transita por la Web y los Social Media metiendo la pata continuamente y sin admitirlo, que es todavía peor. El miércoles 24, su corresponsal en París, Rubén Amón, explicaba una controvertida campaña antitabaco en Francia escribiendo "un eslogan "Fumar es ser esclavo del tabaco", puede leerse en los carteles que empapelan los espacios públicos de París. Especialmente los bares, las discotecas y los espacios de alterne". http://www.elmundo.es/elmundo/2010/02/23/internacional/1266937067.html 
Servidor ya se imaginaba las calles parisinas con un aspecto semejante a las españolas de las primeras elecciones generales, cuando casi había tantos partidos como ciudadanos, y a todos les dio por la cartelería callejera como principal medio para difundir el mensaje. Uno, que ya tiene escrito más abajo que contrastar la información hoy en día es complicado, se fió del tal Amón, y creyó que el corresponsal, paseando por las rues parisinas, se había visto sorprendido por tal "empapelamiento" y había decidido escribir una crónica sobre la agresiva campaña publicitaria. 
Ayer, sábado por la tarde, en la información sin firmar sobre esta misma campaña que ofrece elmundo.es se puede leer: " Sin embargo, tal y como ha contado la edición digital de Le Monde, nadie ha visto esa campaña, ni en vallas ni en 'banners', ni en ninguna otra forma publicitaria: los periodistas y los blogueros, simplemente, recibieron un correo de la agencia publicitaria BDDP en el que se avanzaba el lanzamiento de una campaña con los jóvenes como 'target' y la dieron a conocer gratuitamente motivados por su vocación".http://www.elmundo.es/elmundo/2010/02/27/comunicacion/1267297177.html
¿En qué quedamos? "Los carteles empapelan los espacios públicos" o "nadie ha visto esa campaña". Pues no lo sabemos, ni siquiera El Mundo osa aclarar el asunto, pues en la segunda información nos dice que la fuente es su homónimo francés Le Monde.
La campaña publicitaria ha sido perfecta, pues sin invertir un duro han conseguido un impacto brutal, según dice Le Monde ;). El papelón de El Mundo en este asunto es igual de brutal. ¿De verdad que el señor Amón reside en Francia?

sábado 27 de febrero de 2010

Chile: Twitter como herramienta

 
 
En el momento en el que escribo estas líneas han pasado sólo 12 horas desde que el intenso terremoto ha sacudido Chile. Hace no demasiados  años este lapso de tiempo habría servido poco más que para enterarnos de la existencia del seismo. Sin embargo hoy llevo todo el día pegado a la pantalla del ordenador, viendo en directo por streaming las informaciones que ofrecen las televisones chilenas y actualizándolas o matizándolas en Twitter.
Los propios profesionales chilenos de las TVs han utilizado Twitter desde el principio como herramienta de información, tanto como fuente de noticias como de espejo para difundir rápidamente determinados mensajes urgentes. En las páginas web de las principales cadenas se ofrece en streaming la señal de televisión y, al lado, un timeline de  este Social Media. Chilenos, dentro y fuera del país, se están volcando para ayudar con sus tuits y los demás, con los RT, intentamos poner nuestro granito de arena.
A diferencia de Haiti, el desarrollo de Chile ha permitido obtener más información y más precisa en menos tiempo, aunque todavía, sobre todo en el sur y los pequeños pueblos, queda mucho por saber. Por telefonía fija  es muy difícil establecer comunicaciones, y por eso Twitter y Skype se han convertido en las herramientas  de la jornada.
Si alguien todavía duda de que las redes sociales son una realidad y, sobre todo, una muy buena herramienta, que entre ahora mismo en Twitter y busque información sobre Chile. Sobra cualquier otra argumentación.
Foto:M.Fredes

viernes 19 de febrero de 2010

¡Socorro! ¡No me fío!


Hace unos días, en una información sobre el frío padecido durante las últimas semanas que publicaba un medio digital, algunos comentaristas se enzarzaron en una más que previsible trifulca sobre el cambio climático. Hasta aquí todo normal. Lo que me dio qué pensar fue un comentario en el que alguien afirmaba que los que defienden el cambio climático exageran tanto como los que dicen que el SIDA se transmite por mantener relaciones sexuales sin condón pues, según ese escribano, las posibilidades de contagiarse de SIDA en una relación heterosexual sin preservativo eran exactamente de un 0,03%, y que todo lo demás eran campañas pagadas por los fabricantes de condones.
Fíjense hasta qué punto estoy preocupado por mi problema que me da igual que exista o no el cambio climático o que el SIDA sea más o menos contagioso. Mi problema es mucho más grave, más preocupante y de un calado infinitamente más hondo que el de estas dos nimiedades. Mi problema, me da miedo hasta enunciarlo, es que no me fío de las informaciones en la web.
Desde Gutemberg hasta principios del XIX lo que salía en la prensa iba a misa. Después la radio también enarboló la bandera de la credibilidad. Por no hablar de la televisión. Hasta hace no mucho (más o menos durante el tiempo en que TVE era la única/mejor televisión de España) la frase "lo han dicho en la tele" era garantía de veracidad y zanjaba cualquier discusión.
Pero es que ahora yo puedo lanzar el despropósito de que Marte está perdiendo un 1% de su masa cada cien mil años y, bien arropadito y rebotado en los sitios adecuados, en dos años se transforma en una verdad incuestionada que cualquiera puede utilizar como argumento de peso en una discusión sobre el fin del universo.
Mi problema, nuestro problema, es que hasta no hace demasiado tiempo, los generadores de información eran pocos, y era relativamente sencillo buscar y contrastar los orígenes de la misma. Con los inicios de la web el panorama cambió , aunque no radicalmente. El sistema de transmisión de la información modificó su soporte, pero el modelo continuó básicamente igual. Un ejemplo: Los diarios, además de su edición en papel, tenían su edición de internet, pero yo sabía a quién pedir responsabilidades si una información no resultaba veraz.
Le verdadera revolución ha venido con los Social Media. Los blogs, Facebook, Twitter, Tuenti, FourSquare, Linkedin... Cualquiera puede generar información, lo que de por sí no es negativo. Pero también cualquiera puede mentir a su antojo y conseguir que esa mentira se transforme en una información aceptada como veraz por muchos. Ahora es imposible buscar los orígenes de determinadas informaciones y contrastarlas. 
Otro ejemplo: Hace pocas semanas, en Twitter, corrió la voz de que en La Fe, un hospital valenciano, se necesitaba sangre de un determinado tipo para una operación de trasplante a un chaval. Todos nos apresuramos a rebotar la noticia para que llegara al mayor número posible de personas. Pocas horas después se informaba de que era un bulo. La falsa noticia, (hasta entonces una información veraz) había llegado a algún trabajador de La Fe que era twittero y, contactando con el banco de sangre del hospital, pudo comprobar que era mentira. ¿Quién fue el responsable del desaguisado? Como decimos por aquí  Vés i busca a vore qui t'ha pegat.
Llegados a este punto, mi gran problema y creo que el de todos es: ¿De quién me puedo fiar? ¿Qué herramientas tengo para saber si algo es cierto? ¿Quién miente y quién no? ¿Quién valida la información?.... ¡Socorro! ¡No me fío! 

P.S. Dándole vueltas al 0,03% arriba mencionado, creo que el figura llegó a la cifra mediante la siguiente ecuación compleja: Si yo voy a una fiesta en la que hay cien mujeres, la posibilidad de que ligue con una mujer es baja, la posibilidad de que me acueste con ella es todavía menor, la posibilidad de que tenga SIDA  precisamente la que he conseguido ligar y que ha aceptado irse a la cama conmigo es ínfima, y que encima me lo pegue... ¡vamos, un auténtico caso de mala suerte!¡Claramente un 0,03 por ciento!